Le encantaba el frio. Le encantaba ponerse esos buzos abrigados, pantalones cómodos, sentarse en el sillón, en la cama o en la mesa, con un libro, un diario o la computadora , lo que fuese que la distraiga, que la lleve a su otro mundo. El frio era una excelente excusa para no salir de adentro, para no salir al mundo y poder refugiarse en su hogar. Lo malo de esto es que no se daba cuenta que tanta soledad a veces no hace tan bien y cada vez se encerraba más, ahí es donde entró en juego  la depresión. Fue mucho el tiempo en el que estuvo así, el invierno más largo, sin enterarse de nada y su cuerpo de apoco decaía y nadie la sacaba de eso. Lo que antes disfrutaba se volvió un tormento para ella, mas cuando se dio cuenta que no podía salir. Cada día era mas depresión y depresión, no se iba, no la dejaba, lloraba y hasta el apetito se le fue. Su cuerpo se deterioro y su mente cada vez era mas débil, hasta que simplemente encontró la solución rápida, la que iba a terminar con todo de una vez. 
Sus ojos se cerraron eternamente, su cuerpo frio en su cama, su corazón detenido y partido en dos, su vida termino y recién ahí la depresión la dejo en paz. 





3 comentarios :

  1. Woo! me ha fascinado este escrito la verdad que me ha inspirado y llenado de nostalgia :'3
    Me ha fascinado.
    Un beso

    -Esther

    http://entrefrasesyversos.blogspot.com/

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  2. A veces nos aislamos tanto del mundo que nos volvemos egoístas en nuestro propio dolor, dejando un dolor más grande en otros por las decisiones que tomamos. Espero todo te esté saliendo muy bien, mucha fuerza!

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  3. A veces nos aislamos tanto del mundo que nos volvemos egoístas en nuestro propio dolor, dejando un dolor más grande en otros por las decisiones que tomamos. Espero todo te esté saliendo muy bien, mucha fuerza!

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